Las adicciones se han incrementado y multiplicado estos últimos años. Abordarlas no es simple, se requieren miradas capaces de abarcar los múltiples factores que condicionan y determinan este fenómeno social.
Entre las adicciones no sólo se encuentran las adicciones a sustancias, sino también las adicciones a las compras, a la comida, a la TV, a los juegos en red, al trabajo, al móvil, a navegar por las redes, a la práctica de sexo... En realidad nos enfrentamos al vacío existencial, a una sociedad que no proporciona seguridad, ni un horizonte claro para muchos.
Una de las conclusiones a las que he llegado es que el concepto de prevención en las adicciones remite, no al verbo “saber”, sino al “hacer”, y más precisamente al particular “modo de hacer” de cada persona. Cuando se practica y se sostiene en el tiempo la conducta saludable, es posible comprobar que la prevención ha sido efectiva.