La sensación de sentirse triste, decaído emocionalmente, con pérdida de interés por las cosas que antes se disfrutaban, puede derivar en una depresión. Es un trastorno que progresa cada día afectando a los pensamientos, sentimientos, la salud física y las formas de comportamiento.
Los síntomas más importantes y frecuentes de la depresión son el constante pesimismo o sensación de derrotismo; desaliento y abatimiento; sensación de que lo bueno pasa pronto y lo malo dura más. La mente fijada en lo malo le da fuerza a la depresión. Hay una visión triste hacia el pasado o nostalgia y una visión triste hacia el futuro o pesimismo. Además, se distorsiona la realidad viviéndola peor de lo que verdaderamente es.
Las personas con depresión pueden ponerse la etiqueta de: no valgo nada, soy una carga, nadie me quiere. Muestran además un claro desinterés. Están inmersos en sentimientos de desamparo, desaliento, pesimismo, baja autoestima y baja confianza en sí mismas, incapacidad para tomar decisiones sencillas. El sujeto pierde interés por sus actividades cotidianas, amigos y familia. Pero hasta la más profunda de las depresiones tiene solución. Despejar la espesa niebla es nuestra prioridad. Detrás de la oscuridad, hallarás la claridad.